- BIENVENIDOS -†††

No temo a las palabras de los enemigos, si no, al silencio de quienes dicen ser amigos. No temo a las mentiras de los traidores, si no, a la traición de los débiles. No temo al ataque de los mismos de siempre, si no, al ataque caprichoso de los cobardes y confundidos. No temo al horror, no temo al terror porque lo conocemos bien desde que nacemos, le temo a la esperanza y a la confianza, las mismas que se vuelven contra nosotros y nos hostigan hasta que morimos. Uno se acostumbra a seguir construyendo castillos de cristal en el aire, sin prever la tempestad.

martes, 7 de septiembre de 2010

Cuando en Silencio me Dejan:


Cuando en Silencio me Dejan:

La noche llegando a su punto medio

solo una estrella se ve en el cielo,

y mi amor perdido

aquel que desapareció entre desvelos...

luego de haber tocado el violín

largo rato solo para mí

se despidió sin decirme si quiera un hasta luego.

El rocío gélido que cae

y aquellas palabras que debí tragarme

me enferman, me desquician,

me hacen sentir que aquí a mi lado...

ya no hay nadie...

Y es en ese momento cuando ella regresa,

cuando se hace presente nuevamente su presencia.

Es en ese momento cuando su recuerdo

se convierte en una maldita realidad;

cuando su muerte revive en mi mente...

cuando su suicidio se hace nuevamente presente

y su alma condenada a mi calma vuelve a visitar.

Me encuentro afuera,

con frío, con miedo...

pero no quiero escapar,

esta vez...

no quiero huir.

Me quedo quieto,

tiemblo...

mientras ella me abraza por detrás

haciéndome sentir

ese frío de cuerpo muerto.

Me susurra al oído

palabras en un idioma desconocido

son como susurros de un alma en pena...

de pronto

¡Me grita!

me maldice de pies a cabeza

por yo estar con vida

y ella, seguir sufriendo.

Es en ese momento que empiezo a correr

no veo el rumbo, solo corro...

escapo de aquello a lo que estoy atado,

aquello a lo que estoy condenado.

La noche se vuelve mi jaula

y mi único amor mi peor miedo...

es cuando nadie habla,

cuando todos están durmiendo

que ella frente a mí se hace presente,

asustándome, gritándome de nuevo.

Y yo solo lloro,

yo solo guardo silencio...

luego de unos momentos

me reincorporo

una fuerte soledad es lo único que siento.

Ya no está a mi lado,

tal vez

se halla ido a descansar.

La hora de las almas en penas ya ha pasado,

he regresado a esta noche, a esta fría realidad.

Vuelvo a mi silla,

recojo mi pluma del suelo...

vuelvo a mis poesías,

solo fue una visita más...

de nuevo.

Pero mi mano no deja de temblar

pues bien se que hasta que no llegue el amanecer

podría volver de la muerte

para querer llevarme con ella

a su condena eterna;

a su gélido infierno.

Sin embargo trato de no pensar en ello

solo me dejo llevar...

por el viento frío que acaricia mi piel

por el susurro del silencio que me envuelve...

por los recuerdos de besos de miel,

por el anhelo de aquellas caricias ardientes...

¡Por Dios!

ella ha regresado enamorada desde la muerte...

¡Ha regresado acompañada de la parca!

Ha regresado para dictar mi suerte...

para ser ella quien me lleve

allí donde pagan sus pecados las almas...

Y antes de que este escrito encuentre su final

ella me arrastrará al averno

donde demonios celebran el Sabath

entre orgías y desvelos...

Y yo, poeta sensible...

miedoso de los eternos...

¿Qué será de mi condenada alma?

quien tanto sufre

por aquella hermosa dama

que entre rocío y tenues estrellas

soltó mi mano en la noche

creyendo dejarme en calma...

Mas solo era mi silencio

que me producía el miedo

de tener a mi lado a una muerta

que enamorada de mi prosa

regresa cada noche

a abrazarme

y querer llevarme con ella

arrebatándome la vida

como el invierno lo hace con las rosas.

Esta noche ya no correré,

esta noche ya no huiré...

tengo miedo, pero estoy solo...

tengo amor, pero esto es todo...

¡Abrázame maldita enamorada!

¡Abrázame y no me sueltes!

Muéstrame el camino hacia tu morada

demuéstrame el deseo suicida que tanto sientes.

Amor mío,

que de mí te alejaste...

no te culpes por lo sucedido...

cuando pudiste, mucho me amaste.

Ahora solo reza por mi alma

que quien sabe donde se encuentra;

tal vez en aquella fantasía del infierno

o tal vez,

a tu lado observándote

enamorado de tu persona,

seducido por tu presencia.

¡Te amaré aunque me ame un demonio del infierno!

Te amaré aunque pague mi suicidio...

te amaré aunque pasen los siglos

y prometo visitarte en tus sueños

cuando el alba se realce en el invierno

y las rosas se humedezcan

por el húmedo y gélido rocío.



Kenny.


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