- BIENVENIDOS -†††

No temo a las palabras de los enemigos, si no, al silencio de quienes dicen ser amigos. No temo a las mentiras de los traidores, si no, a la traición de los débiles. No temo al ataque de los mismos de siempre, si no, al ataque caprichoso de los cobardes y confundidos. No temo al horror, no temo al terror porque lo conocemos bien desde que nacemos, le temo a la esperanza y a la confianza, las mismas que se vuelven contra nosotros y nos hostigan hasta que morimos. Uno se acostumbra a seguir construyendo castillos de cristal en el aire, sin prever la tempestad.

viernes, 4 de enero de 2013


La viste llegar a lo lejos, te reincorporaste como te enseñaron de chico, la viste a los ojos y contuviste aquellas inmensas ganas de gritar. Tranquilamente susurraste una canción mientras ella te observaba, altanera como siempre, sabiendo de su victoria antes de la apuesta. Parpadeaste dos o tres veces antes de comenzar a fatigarte, ella solo estaba sin estar.
 
El este se teñía de claroscuro y la noche te dio el último mordisco antes de huir por el oeste. La ciudad se levantaba ya, "los otros" retornaban a su vida, dejando los sueños en almohadas desprendidas de los colchones y frasquitos pintados por el paso del tiempo. Ahí mismo te tendió la mano y dio tres golpecitos con el pie en el suelo. Tragaste saliva, suspiraste lánguidamente y con los dientes casi entrecerrados dijiste: "Bueno, hasta acá llegué. Toma mi mano desgraciada y hazme uno más de la nada, toma mi mano y arrástrame a aquello que siempre odié. Llévame al lugar sin retorno donde mueren los niños antes de ver la luz, mátame en vida y convierte mi cuerpo en un esclavo más de tu puta rutina."
¿Qué más le ibas a hacer? no siempre conseguiste lo que quisiste y la caída por KO nunca fue tu fuerte, siempre preferiste huir de la batalla creyendo servir pa otra guerra...

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